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EL MUNDO - SAN JUAN, PUERTO RICO -  JUEVES, 11 DE OCTUBRE DE 1945

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Sotomayor hace defensa
de AFF sobre el tranvía

Superintendente del sistema de carros eléctricos dice se
ha hecho lo posible por repararlos y mejorar el servicio


Alegando que la Autoridad de Fuentes Fluviales ha hecho todo posible por reparar los tranvías y brindar el mejor servicio posible, nos envía las siguientes declaraciones el señor F. Sotomayor Ralat, supertintendente del sistema de carros eléctricos:


He leído con alguna sorpresa su editorial de ayer referente al tranvía. Se desprende de él que la Autoridad de Fuentes Fluviales ha venido sistemáticamente abandonando; la conservación de los carros eléctricos, en un intento de paralizar el servicio definitivamente.

Deseo informarle que he estado al frente de la superintendencia del sistema de carros eléctricos durante mas de una década y, por lo tanto, he tenido la oportunidad de juzgar bien de cerca el trato que tanto la Puerto Rico Light como la Autoridad de Fuentes Fluviales han dado al discutido sistema de transportación de San Juan.

Puedo asegurarle, en honor a la verdad y espontáneamente, quiero la Puerto Rico Light realizó el último experimento por revivir el sistema allá para el año 1926. El entonces presidente de la corporación, señor, C. C. Giles, arriesgó $72,000 en comprar los seis carros Thomas que han sido el báculo del sistema hasta la fecha. Me refiero a los carros de cajas de acero con puerta en el centro, muy populares siempre en San Juan.

Después de ese experimento, señor Director, la Compañía al ver, que las entradas no subían prodigiosamente, declaró al enfermo definitivamente fuera de toda cura y, hasta llegó a colocarlo bajo la dirección de un médico portorriqueño...

De esa época para acá, señor Director, la política de la Compañía para el trole no fué la de levantarlo, sino más bien la de ayudarlo a caerse cada vez que se presentaba la oportunidad. Del Superintendente hacia abajo, consolidación de poderes y plazas. Menos gastos, menos aún: cada vez menos. Fuera fulano y que mengano haga su trabajo con una peseta diaria de aumento. Había quien hacía el trabajo de tres por el sueldo de uno solo. En ocasión de ocurrir un choque nocturno recomendé un gasto por carro de 50 dólares, para equipo de limpiar los cristales mientras llovía: fué rechazado y desde entonces hasta la fecha este equipo pudo haber evitado más de 20,000 dólares en daño a la propiedad y vidas ajenas.

¿Usted recuerda el ciclón de San Felipe? En cuanto al trole concernía fué una bendición para la compañía. La indeseada línea de Río Piedras a la 23 no volvería a levantarse más.. ¿Qué Comisión de Servicio Público iba a obligarla? ¿Había dicho algo alguna Comisión de Servicio Público cuando la Compañía decidió quemar en el patio del taller en Río Piedras nada menos que catorce carros eléctricos? Señor Director, si usted duda ésto, puedo darle el nombre y la dirección del hombre que recibió la orden de quemarlos y la llevó a cabo...! Y se enterará de la tragi-comedia de los coches ardiendo y el cuerpo de bomberos entrando en frenética carrera a apagar el fuego que, tal vez, ha sido el único en la historia de una población que los bomberos han dejado terminar tranquilamente...!

Así las cosas llega la guerra y con ella el problema de la goma y la gasolina... ¡Qué asombroso ver los troles! Coge la guerra a la compañía con cinco carros en servicio, completamente cojos. Por ejemplo, los carros Thomas que funcionan con 4 motores de 25 caballos cada uno, los coge trabajando con tres motores y daba pena apechar cuestas con tres cuartas partes de su fuerza!

¡Ah no, pero ahora sí que no podían pararse esos carros. ¡La Dirección me tenía a la carrera! ¡Había que hacer algo para apiñar la gente! Entonces surgieron, por primera vez, los tubos que aún puede observar, pegados al plafón de los coches con el fin de que la gente pudiera colgarse ello, como racimos de bananos!

La Compañía estaba desesperada. ¡Se necesitaban más troles pero no había materiales! Se rompía un riel y había que empatarlo por quinta o sexta vez consecutiva! Sin embargo, meses antes la Compañía había vendido cerca de 40 rieles nuevos, porque "ya al trole le quedan pocos meses de vida".

Aún quedaba, empero, otro recurso. ¿Por qué no comprar troles completos descartados en los Estados Unidos? Voló la imaginación y voló el cable y un día fui llamado urgentemente a la Dirección para comunicarme la feliz nueva de que habían aparecido cuatro unidades descartados en el Norte. Me opuse a su compra alegando que no eran dignos del público capitaleño ni era seguro usarlos. Pero se me pasó el rolo y se compraron. Esos son, señor Director, los coches abandonados que usted puede ver en los terrenos del Parque. El primero que se probó en el circuito San Juan-Santurce se descarriló trece veces y hubo que pasarlo descarrilado por las curvas de San Juan!


Ese señor Director, fue el sistema que heredó la Autoridad de Fuentes Fluviales de la Puerto Rico Light. En otras palabras: heredo un deshauciado.

A pesar de eso la Autoridad ha peleado bravamente por mantenerlo funcionando: hizo inmediatamente un aumento a los empleados del carro eléctrico sin que lo solicitara unión o convenio colectivo alguno. Encima de ese aumento hizo los que más tarde estuvieron dentro del trole que en tiempos de la compañía percibía un salario de 72 dólares mensuales, ahora recibe nada menos que 160 dólares.

¿Es esa, señor Director, una política de abandono de un departamento cualquiera?

Yo había recibido órdenes de la Compañía de no reparar más el carro número 37, el cual estaba colocado sobre calzos y de destrozado por dos años de abandono a la orilla del mar. La Autoridad me ordenó que reparara aquel trole. Comprando acero y hierro galvanizado a precios casi prohibitivos el carro fué reparado a un coste de más de 4.000 dólares. No había materiales, sin embargo, para completar un juego de asientos y don Pedro A. Pizá generosamente nos dió la mano, consintiendo en vendernos un juego completo de asientos de guagua con los cuales pudo equiparse completamente el carro número 3. ¡La Autoridad pagó cerca de mil dólares por aquel juego de asiento!...

¿Es esa una política sistemática de abandono, señor Director?

Durante la peor crisis de la guerra se recibió aviso del Norte de que no había garantía de entrega de una gran orden de zapatas para los frenos de los troles. La Autoridad de Fuentes Fluviales pagó a la casa Sobrinos de Portilla zapatas fundidas localmente, a un precio dos veces el precio continental, para que el trole siguiera funcionando...

¿Es esa, señor Director, una política de sistemático abandono de un Departamento?

En cuanto al caso especifíco que Ud. menciona de cortinas que no han sido sustituidas deliberadamente, deseo manifestarle que esta información es absolutamente falsa.

El material de cortinas y asientos se ha ordenado y se ha estado esperando ansiosamente. Durante la espera llegó el día de la victoria sobre los japoneses. Una enorme avalancha de escolares, muchos casi hombres, abordó los carros eléctricos. Rompieron asientos, bombillas, destrozaron docenas de cortinas y el desorden llegó a tal extremo que la Policía tuvo que intervenir arrestando a un gran número de ellos. Naturalmente, sin haber materiales en almacén ni en plazas, esas cortinas no han podido ser substituidas la con rapidez que fuera deseable. Sin embargo, al recibirse recientemente de la casa Dupont una pequeña cantidad de pantasota de asiento, el que suscribe no vaciló en utilizarla para preparar cortinas, aún al precio de sacrificar las necesidades de los asientos.

Policia interviene con estudiantes

En esta recreación del incidente narrado por el superintendente del sistema de carros eléctricos, Señor Faustino Sotomayor Ralat, nos podemos imaginar la escena cuando los estudiantes son intervenidos por un agente de la Policía Insular. (Para esto se ha tenido que usar una ''jaula'' Brill en vez de un tranvía real Perley Thomas - Don Trole).

Para terminar deseo informarle que hace poco se recibieron de los Estados Unidos dos "controllers" G. F. 65 para ser instalados en los carros más antiguos que son impulsados por motores W. 306. Estos dos "controlers" costaron cerca de 1.400 dólares. Es la primer vez en la historia del carro eléctrico en San Juan que se instala este moderno equipo en los carros más antiguos. Es una prueba más de que es falsa la información recibida por ese periódico, de un sistemático abandono por parte de la Autoridad de Fuentes Fluviales en los tranvías que funcionan en San Juan.

En ningún momento el que subscribe ha recibido instrucciones de que en modo alguno se reduzcan las actividades del sistema del trole. Es más recientemente fui llamando a la oficina del señor Director recibiendo las siguientes instrucciones:

''Es mi deseo que Ud. preste su personal atención al sistema para que el servicio no decaiga una línea hasta que llegue el momento de ser suspendido. Comuníquele usted a sus hombres mi deseo de que cada cual continue desplegando el acostumbrado celo, hasta que reciban órdenes de cesar, en las diferentes actividades. Mientras el carro eléctrico esté funcionando, es su obligación continuar realizando las actividades de costumbre. Lo que sea necesario comprar se compra, lo que sea necesario hacer que se haga, como si el tranvía fuese a funcionar por tiempo ilimitado.''

Espero, señor Director, que Ud. dé publicidad a estas líneas en su ilustrado periódico. Sino es pedir mucho le agradecería que, en caso de recibir alguna información concerniente al trole, de parte de alguna persona presa del histerismo del momento, bondadosamente me permitiera informarle la parte que yo conozco del discutido sistema, en honor a la verdad.

Tranvias abandonados Parque Borinquen (colorized)Cinco tranvías en el Parque Borinquen. Nótese el curioso entramado de cables eléctricos y tensores sobre los troles. Imagen cortesía Wikipedia Commons.

SOBRE EL ESTADO DEL TRANVÍA

Publicamos en esta edición una carta del superintendente del sistema de carros eléctricos, señor Faustino Sotomayor Ralat. En ella manifiesta el señor Sotomayor que no ha habido política de abandono en el funcionamiento del sistema de los carros eléctricos, contrario a lo que nos han informado otras personas.

No vamos a debatir con el superintendente en cuanto a los esfuerzos realizados por él para mantener en servicio a los tranvías antiguos, con tres motores en vez de cuatro y otros detalles interesantes. Comprendemos que esos esfuerzos han debido ser muy grandes, cuando de la propia carta del señor Sotomayor se desprende que la Autoridad de Fuentes Fluviales adquirió de la anterior compañía canadiense un sistema "desahuciado", para usar sus mismas palabras. Además, han existido las dificultades causadas por la guerra. Aunque a nosotros se nos informara que la Autoridad no había aprovechado al límite la posibilidad de conseguir equipo y material de repuesto, vamos a conceder que el señor Sotomayor está en mejor posición que nosotros para conocer el alcance de esas dificultades y la actividad ejercida para conseguir ese equipo y material de repuesto.

Acaso, como en el de las cortinas que cita el referido funcionario del tranvía, se hayan hecho los pedidos y la compañía continúe esperando ansiosamente el material, mientras los pasajeros se mojan. Y esos pasajeros son los que escriben a los periódicos protestando del servicio. El público no duda de la capacidad profesional de los que dirigen el sistema, pero cuando la gente ve el agua entrando libremente por las ventanillas, o tiene que escapar a prisa de un carro al cual se le ha quemado un motor, como sucedió hace unos pocos días, lo primero que se le ocurre a cualquiera es que no se están haciendo todas las reparaciones necesarias a los carros eléctricos.

Es a las cartas del público y a la información que reciben nuestros reporteros que nos referimos cuando indicamos las condiciones en que está funcionando el tranvía. El último informe anual de la Porto Rico Railway Light & Power Co., nombre bajo el cual continúan apareciendo las cuentas, muestra también datos reveladores. Durante el último año fiscal, 1944-45, la Compañía tuvo ingresos de $131,318.10, comparados con $120,191.64 1943-44. En otras palabras, la gente usó más el tranvía en este último año, para un ingreso adicional de $11,126.46. Sin embargo, los gastos de mantenimiento de vías y estructuras y los gastos de mantenimiento de equipo sufrieron una rebaja considerable. Esto es, se gastó mucho menos en reparaciones. Las cifras exactas son como sigue: Mantenimiento de vías y estructuras, en 1943-44, $30,343.84; en 1944-45, $26,677.45; reducción de $3,666.39. Mantenimiento de equipo (tranvías y motores), en 1943-44, $51,165.24; en 1944-45, $38,835.02; reducción de $12,330.22.

Si a pesar del reconocido mal estado del equipo, se ha podido hacer una economía en conservación y reparaciones que monta en conjunto a $15,996.61 durante un año en que la gente ha estado usando más el tranvía, nos damos cuenta de que se han tenido que hacer hasta maravillas para poder continuar prestando el servicio.


En este editorial, el director de El Mundo, le cuestiona ciertas a cosas Faustino Sotomayor, el superintendente de carros eléctricos de la San Juan Santurce Street Railway Service. (Anteriomente la Porto Rico Railway Light & Power Company)





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